Despierto con la risa de tu sueño.
Y me llevas. A tu sueño sonriente.
Despierto. De nuevo. Contemplo tu cara perfecta.
Afuera, huele a frío de diciembre. A helados parajes del norte.
Mientras, tú y yo, envueltos en el instante de tierno calor.
Antes, justo, de salir a un mundo, que de nada nos protege.
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