jueves, 11 de febrero de 2016

Blanco jardín

Siento.
Tu frágil equilibrio.
La ternura que emanas.
Lo intento.
Una vez más.
Hablo.
No es el medio.
Sólo son palabras para apelar tu memoria.
La memoria.
¿Acaso tiene un dónde?
Lo intento.
Aceptar.
El ser no se reduce a los límites del cuerpo.
No empieza ni termina.
Adentrarse, lentamente, en la suavidad de la piel.
Queriendo inventar un tiempo extenso y elástico.
Prolongar la idea de tu contacto.
Recorrerte sin rozarte siquiera.
Una caricia al mirar.
Hablamos.
De dentro a dentro.
Sentirse. Así, unidas.
Como las niñas que somos.
Aprendiendo el camino al trazar este nuevo viaje.
Dando gracias por la vida.
Nos alimenta, nos recorre.
Tan cerca de la esencia.
Mano con mano.
Mi fuerza es tu fuerza.
Es la fuerza.
Escuchas mi canto. Serena en tu jardín.
De flores de blanco nácar y fuentes puras de alabastro.
Mientras crecen las palabras,
Vamos a regar los besos.
Lluvia que cae, sutil.
El viento nos lleva.
Lejos.








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