Es delicioso el momento en que las palabras recorren suavemente el pensamiento. El corazón lleno de gozo.
Tu piel, en sutil arrullo, se desliza muy despacio en mi.
Tus labios se posan en mi seno tembloroso.
Y no me iré, ahora. Si no es contigo.
Y a cada instante, en ti, en mi, nace una caricia que es siempre distinta a todas las demás caricias. Y buscamos esos recónditos lugares dónde se esconde y traviesa desaparece, para volver, renacida, de otra forma en la más perfecta anatomía creada.
Con los ojos entreabiertos adoro ver tu boca entreabierta por tu amplia sonrisa.
Y quiero ser esa sonrisa.
Y mi cuerpo se arquea, imitándola.
Y tu quieres ser en mi.
Y yo quiero ser en ti.
Eres la fortaleza.
Eres la dulzura.
Eres la vida entera, amor.
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