¡Ay, esas manos que semejan ser de otro!
Son manos que a al nombrarlas llamas "tus manos", "sus manos", "mis manos".
¿Acaso no son esas manos en las que te fijas ahora la esencia misma
de cualquier mano?
Juntémoslas todas.
Inventemos, así, los
trazos de un nuevo cielo que al anochecer, renace.
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