viernes, 17 de junio de 2016

Una gota más de la misma corriente

La luz baña mi cuerpo.
Noto su frenético oscilar en la ilusión del espacio.
Al chocar con las estructuras densas de la materia, se produce el milagro de las formas. Se activa la corriente continua de la vida.
La mente habla. Se entretiene jugando con los conceptos.
Recorro la trayectoria de los niños. Avanzo con ellos a su entrada al colegio.
Sus manos asidas a las manos de sus padres.
Y, pienso, que es la misma fuerza que sostenía mi mano con la mano de mi hijo hace unos instantes.
Quizás, los muros de los colegios presienten el cercano silencio. La ausencia de la alegría que les da sentido cada día. Y se preparan para su estival letargo. En la fiel compañía de los majestuosos árboles.
El sol se eleva en busca del mediodía.
En cualquier otra mente será otra hora, otro instante. Y, sin embargo, nos une la misma vida que derrama.
Ahora me uno a su terrenal movimiento.

miércoles, 15 de junio de 2016

Funambulista

Llegó desde muy lejos, del alado mundo de las ideas.
Y en algún momento, pensó, que la Tierra era un buen lugar para quedarse.
Poco a poco, descubrió su belleza. Y dentro de ella, le atravesó un sentimiento tan hondo y tan profundo, de cuyo nombre no quiso acordarse.
Comprendió, más tarde, que el miedo es la ilusión en la que se desvanece todo aquello que se crea.
Al sentirlo, respiró hasta tensar al máximo sus pulmones. Al exhalar lentamente el aire, olvidó el abismo.

Y, sin más, continuó cruzando al otro lado de la vida.




Aire

Envuelven la mirada majestuosos seres peinados de viento.
El aire atareado modela las sutiles transiciones de los estadios del alma.
Es la expresión de una pequeña tregua para la mente. Se recibe con deleite en la extensa antesala de los sentidos.
Vuela la arena, discreta viajera, en la matriz de la brisa, portadora de recuerdos.
A veces, se depositan suavemente sus partículas y, al hacerlo, despiertan sentimientos en aquello que tocan.
Son pequeñas historias de la gran historia de la montaña.
Caen sobre mi piel, evocan paisajes de mar y desierto. Lugares hermosos donde la belleza anula los miedos.
Y sigo observando a las verdes copas saludando al cielo.
Despliegan su encanto en la extraña danza de su movimiento.

martes, 14 de junio de 2016

De cuando miras de refilón un espejo

Una mañana, de hace mucho tiempo, pintaba en este mismo lugar una acuarela de este edificio:



Se trata de la residencia Winton de Frank O. Gehry.
Coincidía que, mientras pintaba, mi padre llevaba largo rato observando lo que hacía.
Y justo, cuando decidió marcharse, sin poder contener el comentario, dijo:
- Hija, yo no entiendo mucho. No sé si estás haciendo bien el dibujo bien o mal, pero eso que estás pintando no tiene mucho lustre.
Aquí, en mi tierra, a parte de su afección de esplendoroso, se habla de lo lustroso como algo bien proporcionado y de buena presencia, algo que en su categoría se encuentra exento de belleza y, por tanto,  no puede pasar por hermoso.

No sé porque me estaba acordando ahora de este edificio. Bueno, si y no.
Después de todo este tiempo, ahora observo las fotografías y me parece una construcción de piezas que se yuxtaponen como en los juegos de bloques de un niño aumentadas de escala hasta crear un espacio habitable. Algo así como los primeros silabeos de un niño que está aprendiendo a leer el alfabeto escrito.
No sé si es o no arquitectura.
El caso es que no me gusta. No me inspira belleza.

Ese día, acerté a contestar a mi padre:
- Es que es un edificio muy extraño.

En realidad creo saber lo que me pasa. Será que he encontrado una imagen para evocar otro tiempo. Pues, hubo un tiempo en que éramos jóvenes. Hasta mi padre lo era. Incluso hubo instantes en los que fuimos felices.
Quizás, lo que siento, es tan sólo un anhelo de esa poesía que llevabas dentro y a la que no supiste entregarte.
Quizás es que te echo de menos y aunque sé que ya no estás, desde hace mucho, no logro acostumbrarme.
Porque, aunque soy fuerte, lo sería más aun con tus abrazos.
Ya se cerraron las heridas, padre. Esas que, en tus pies, tuvieron que marcharse.
Y ahora, es cuando empiezo a comprender las ventajas de ser la más pequeña en un universo que es tan grande.

lunes, 13 de junio de 2016

Escuchando al aire

La de mensajes de amor
Que se quedan en el aire
Está lleno de secretos
De besos en cualquier parte
Y llueven sobre las mentes
Creadoras de su arte.
Sentir una dulce caricia
Cosquillas al despertarse
Con estas ganas de vida
Agradezco respirarte.

Juno

La vida se despereza, entregándose a un complejo entramado de luces y densidades, perfecto bosque tupido en el que perderse y encontrarse.
La suave brisa acompasa millares de vuelos. Un límpido azul salpicado de contornos con rumbo al estío. Se aunan lo antiguo y lo nuevo en un mismo trinar.
Al descender la mirada, se presiente un horizonte que la vista no alcanza.
Son sillares de muchas manos con su fuerza entrelazada.  Se elevan tendiendo puentes, construyendo la esperanza. Revestida con las risas de los niños del mañana.


domingo, 12 de junio de 2016

Dong

La vida es generosa.
Lo es en el sentido que genera a partir de lo que destruye.
Y, si, es bonita. Sobretodo, cuando tiene a bien juntar la trayectoria de dos almas que amplifican su resonar con tan sólo mirarse.
Así, es como nos empezamos a conocer. Y nos parece una recíproca casualidad.
Ese "on" que se enciende al abandonarse a los instantes de una mente que se abre y a la que te abres. Como por obra de un sortilegio, conecta contigo.
Esto, sucede,  con una sutileza tal, de la que ignorabas eras capaz de llegar a percibir.
No hablo de confidencias de pasar el rato.
Sino de una sabiduría latente, ancestral que se proyecta más allá de los contornos del yo y que constituye el tejido de las células mentales del aprendizaje.
Un "no se qué" que ronda el pensamiento y con fluidez, descubre su continuidad en el otro. Es como si tu propia actividad mental tendiese los puentes en el vacío necesarios hasta encontrar "per se" los adecuados puntos de apoyo para crecer, en momentos muy contundentes.
Es la sensación de transportarse en los pensamientos,  como se mueven esas arañas que viajan pendiendo de un hilo que aparece como por arte de magia en mitad de la nada y se enreda en tu pelo.
Se abre paso, tu "no se qué" al otro lado, a los otros y ese "no se qué", comprendes, que ni tan siquiera es cosa tuya en exclusiva, que no es de nadie.
El mundo de las ideas. El universo de las angustias, los miedos, las dudas, el placer, los pesares, las alegrías...Son para todos los mismos. Es lo mismo. Existen sus particulares matices, en ese invento de continuidad que se llama hombre. Los matices son las diferentes historias de cada ser.
Todos gustamos de leer historias, de sentirnos dentro de otros avatares. Y, también, nos gusta contar historias. Describir y descubrir sensaciones y sentimientos. Quizás sea para no sentir la soledad de una especie que, pudiendo ser dioses, es libre de condenarse.

Aún se siente el rumor del dong del amor primigenio.
Y resuena su diversidad vibratoria dentro de cada una de sus criaturas.
Escucha...