jueves, 9 de junio de 2016

An idea is salvation by imagination.


Con livianez y sin pena,
Concluiremos algún día,
Que el mundo es sólo una idea,
De tu imaginación y la mía.

De generosos brazos

La grandeza acoge el canto amable del espíritu.
Tiende puentes amigos hacia tu espacio intangible.
Besa tu frente, cuando encuentra en tu mente los posos de algún pesar.
Eres de su misma naturaleza, alma risueña, pues en sus adentros se extingue la tristeza.
La grandeza inocula humildad en el ser. Conocimiento para saber.
Las trazas de la humildad se ocultan en la perfecta curvatura de unos pies descalzos. En la tangencia rítmica e intermitente de un taconeo a golpe de calcáneo. Determinando trayectorias definitorias del mundo.
Quizás, lo único cierto, es que la grandeza es el seno y matriz de todas las criaturas, posibilitadora de la existencia.

miércoles, 8 de junio de 2016

Thymos

Habito cada rincón e intersticio de los instantes.
Avanzo.
Me expando hasta más allá de lo que, otrora, hubiese imaginado.
A ratos, involuciono.
Me reconstruyo modulando el aire en el refugio de tu pecho.
Con una sensación de extrañamiento, de no encontrar en mi, muchas de esas facetas espinosas que me dañaban. Esas densas estructuras a las que se aferraba el sufrimiento. Antiguas ideas. Cercos para el pensamiento.
El avance es dificultoso cuando la confianza se ha reducido a sus ralos cimientos. Queda sujetarse a sus restos, cuando se ha convertido en añicos.
La confianza es un elemento del plano terrestre.
Permite caminar con pies de plomo, en liviana carrera, levitar de puntillas, navegar en las aguas más turbulentas y volar.
Se genera en el centro de la energía.
No importa la edad del cuerpo. Crecer la confianza es lo que nos hace ser más grandes.
Si pienso en el devenir del tiempo, hace ya casi un año que derribé los primeros cercos de mi particular ambrada de espinos, para despejar las sendas hacia otra vida.
Es un proceso muy extraño el de exorcizar el pasado. Tanto que aprecias cada vez más la desnudez.
En este mismo momento,  a cuatro metros del suelo, cualquiera de mis puntos de vista es una perspectiva abierta.
Empiezo a apreciar en las personas sutiles detalles que me gustan.
Tras mucho rondar por el cielo, apetece pasear por los paisajes humanos.
Hay mucho  trabajo por hacer. Casi todo por aprender, aquí abajo.
Hoy debajo de un sol, que en los aledaños del estío, se torna solanero. Y derrama la gracia de su prana efesvercente sobre el mundo.

martes, 7 de junio de 2016

En mi pecho

Con los pies apenas rozando el suelo, vino sigiloso al inicio de la siesta.
Se ha colado, en perfecto encaje, al abrigo de mi regazo. Y la alquimia de la vida ha hecho su efecto.
Pura delicia la de transitar de un estado a otro estado. Fundidos en una misma alma.  Navegando tranquilos sin la brújula del tiempo,

Eternidad es el sueño que te alcanza entre los brazos del amor.

Al despertar, todo es distinto.
Somos mejores.
Somos más fuertes.


lunes, 6 de junio de 2016

¿Dónde comienza el cielo?

No sé pensar en sus límites,
Pues de la tierra es su abrazo
Y, de éste, no hay medida
Que lo defina y lo diga.

Que de sus astros y lunas
Es la cuna del poeta
Su manto etéreo la cubre
Y lo envuelve en su regazo.

Es grandeza que se expande,
Con infinita hermosura,
Es contemplar la certeza
De vivir el paraíso.

Cielo, el aire que respiras,
El que en tu nariz comienza,
La bienvenida del mundo
Insuflándote el aliento.

Es azul, es un concepto
Del color del pensamiento
Surcado por las legiones
De almas en libertad.

Es ligero y bien liviano
Al grito de la verdad
Es de vigilante celo
El más terrible justiciero.

Aún en lo más hondo del suelo
Llega la luz del cielo.
Cuantas mentes se han fugado
Hacia el cielo enamorado.

Do comienza o do acaba
Donde quieras que lo haga.
En sus ojos, en mi boca
Torna bello lo que toca
Caricia de la hermosura
Vuela al cielo la cordura
Y en el nacen las ideas.

Su compañero es el viento
Creador del movimiento
Indómito señor viajero
Dandy seductor de nubes
Que al erosionar las cumbres
Despeja los sentimientos.

Más no he resuelto las dudas
De dónde comienza el cielo
Quizás porque es eterno
Y nosotros lo pensamos
Y, al hacerlo, lo acotamos
Pues sólo somos humanos
Agasajados de cielo.

domingo, 5 de junio de 2016

Elucubraciones de un proceso conformatorio

Leo con relativa frecuencia ¿reflexiones?, ¿definiciones?, ¿aproximaciones? sobre lo que es el madurar en el ser humano.
Madurar es una palabra curiosa. Inmediatamente se la asocia con el dulce sabor de los frutos que ofrece la tierra en la naturaleza, toda vez que se encuentran en su momento de mayor exquisitez.
Tras muchas de esas palabras: algunas escritas por manos viejas, otras por manos de mediana edad, se presiente en sus líneas,  que proceden de personas ni tan siquiera han florecido aun. Entonces, de los frutos y de su madurez... En fin: manías mías.
Por otra parte, veo a diario, siento y me alegran la existencia niños que han florecido todas las estaciones del mundo y dado, a cambio de nada, todos los frutos del Edén.

Quiero entender, que los tiros del madurar ese, al que se refieren, deben de ir por aquello "del ser", "de encontrarse a uno mismo". No sé. Pues, ¿acaso no se es todo el rato?
¿Acaso no son bien diferentes los acordes, las notas y los silencios de la melodía de toda una vida?

Algo así me pasa con la palabra "conformarse". También es, para mi, de significado trasladable, por hartazgo. En este caso, porque es una de las palabras que más me han endilgado mis padres de pequeña.
- Pues te tendrás que conformar, decían una y mil veces.
Era escuchar el "te tendrás", y me entraba una rabia tremenda, pues ya sabía el conformarse que vendría después: a joderse (con perdón), vaya.
Y sin embargo, con el devenir de los acontecimientos, concluyo que llevaban razón. Y es por lo que les voy a hacer caso. Voy a ser literal y me voy a conformar: a darme forma.
Y en ello estoy. Como si fuese la arcilla primigenia. Es un proceso manual que se acompasa con el moldeamiento de la mente. Con un poquito, basta. Es decir, se trata de un proceso de restauración. En mi caso particular de quitar mucho sobrante. Cuanto menos, mejor. Un chupito, que diría Coppini.
Sin necesidad de enumerar conceptos (cada cual es libre de elegir lo que guste) lo mejor de la vida produce placer, deleite y felicidad. Pero lo más importante es que anula el miedo.
Lo mejor de la vida, ese manjar de manjares, depende exclusivamente de la mente. Es un estado interior que se crea.
A veces, nos seguimos empeñando en aferrarnos a cosas, ideas y seres que pueden perderse. Y el apego genera miedo. Miedo a la pérdida. Esa es la condición del ser humano. Su constante pugna interior por vivir sin miedo.
Quizás, sin miedo, nos convertiríamos en dioses.
Demiurgos creadores. Lo que se crea conscientemente no se pierde, tan sólo se genera y regenera.


Verde zaguán

El zaguán es el sombreado y fresco resguardo de un sol que hiere la piel y ciega.
Su portalón se abre y se presiente el encanto de la intimidad del hogar.
La piel, a su cobijo, descansa. Los ojos se acomodan a la agradable sensación de obscuridad por contraste. Entonces, se agudiza la sed, hasta hacerse insoportable. Por eso, el zaguán es el espacio más cercano al pozo, al agua, al botijo.
Mientras se sacia la sed, se vislumbran los colores del alegre jardín que se intuye al fondo.
Es el lugar de las confidencias. El de las dulces despedidas de avatares.
Es, en ocasiones, de un desarrollo más profundo que la casa entera.
Allí, se aprende a salir y a entrar, pues es el primer escenario de la representación del mundo.

De color verde es el zaguán
De mi hogar itinerante
Puedes cruzar su extenso umbral
Si deseas encontrarme
Si alcanzas a conocerme
Sabrás como entrar sin llamarme.