miércoles, 14 de mayo de 2025

La luz en la que nunca te viste

 En la madurez de mis días, ya no te echo de menos. 

Puede que aparezcas de vez en cuando en mis sueños, como si no estuviese ya todo dicho. Y es que las personas que fuimos ya no existen.

El silencio ya no pesa. Ya no es ese estado lleno de ruido mental y confusión que sentía en mi locura.

Hoy no necesito tu presencia, aunque algún día marchitase por tu ausencia.
Fui puro ego que dolió, hasta consumirse.

Ahora sólo quiero mi paz. Pues mi paz silencia las sombras y enaltece el instante que acontece, ese orden de lectura que me saca del caos y me posiciona con unos mínimos referentes. 

Me entrego a esta infinitesimal existencia, que a veces se pierde en la inmensidad de la Vida y otras se llena de luz, de esa luz en la que nunca te viste.



lunes, 14 de abril de 2025

0:25

 A veces, me pierdo entre los pliegues de tiempo acumulados entre estos muros de tristeza.  Y es que la soledad ,hoy, aguijonea mi alma.

Ni una sola palabra que no sea pesada carga del pasado.
Ni un trago duro como la absenta que me haga olvidar y logre abrir mi mente al momento, vacío de culpa, lleno de esperanza, aunque ésta sea breve e incierta.

Pero ha llegado la hora de decir basta, de recobrar el aliento perdido, de aceptar cada surco que rompe mi piel, cada batalla perdida, cada paso y deseo fallidos.

Porque hay finales que se deciden y  aunque con mucho trabajo, se logran. Con esfuerzo, con tenacidad porque los cambios son necesarios para seguir creciendo. Para demostrarnos y recordarnos que las riendas de la vida nuestra nos pertenecen.

Y vuelvo a este generoso lugar, casi por vez primera por mi. Porque he de aprender a saber parar.
Y hasta aquí hemos llegado. Ya no son las 13.15 h. Ahora  es la hora exacta, el momento perfecto para olvidar.


viernes, 21 de febrero de 2025

Aborrezco las excusas. Incluso las mías.


Por eso esa excusa por tu parte, repetida hasta la nausea...

No es que estuvieras ocupado.
Es que yo no te importaba.

Y ahora, con la perspectiva de los muchos años transcurridos, no quiero compartir ni un segundo de mi tiempo con alguien a quien no le importe.

No sé porqué tenemos miedo de decir que no, o de recibir un no. Porque nos importa tanto el rechazo.

Al final estamos con quien merecemos. Y yo estoy ahora mismo con una princesa muy dulce a mi lado, que me quiere mucho y yo a ella también.

Hubo un tiempo en que dedicar mi tiempo a cualquier personaje infecto me parecía buena idea. Pero, por fortuna, ya no es así.


Dreams

Desperté. Y el sueño naciente y creciente, murió de sobredosis de realidad.

Qué grande fue tu amor que me llega con tan sólo evocar su recuerdo.

Después de tantas vidas, ¿cómo es posible que te siga soñando?
Y en mi sueño,  me encuentro cumplido tu sueño de ojos bien abiertos.

Me recreo recordando ese roce discreto pero sin disimulo de las manos presintiendo la calidez de los cuerpos, el calor de un instante que se niega a extinguirse.

Esa larga espera, de nuestro beso con mariposas en las tripas.

Ese despertar tan dulce, sintiéndome viva tras haber visto de nuevo el rostro amado.

Y debe ser cosa de magia que mi mente aún construya fantasías contigo para mí deleite.

Cada vez que vuelvo a pensarte, me florecen las palabras en la punta de los dedos. Y ahora, en mi plena madurez, los sentimientos son distintos. Yo creo que mi mente te recrea no como anhelo sino como deleite. Ahora ya sin esperarlo, sin quererlo. Porque sí. Libremente.



lunes, 30 de diciembre de 2024

Tiempo

 Derramamos por doquier, en los seres y las cosas, fragmentos de eternidad, sin entender que éstos, son mucho más que  la suma de un tiempo finito que nos empeñamos en medir. 


Más, no se pueden sujetar los instantes.

Pero lo intentamos. A veces a través de la memoria y los recuerdos. 


Y para ordenar estos recuerdos recurrimos a medir el tiempo.

Y marcamos líneas divisorias entre lo nuevo y lo viejo. Como si no fuesen diferentes aspectos de lo mismo. 


Me aburre sobremanera medir el tiempo. . 


Pues al reloj ya no le duele

el vacío de la arena,

Que del agua se hizo el mar

para encontrarse con ella. 


Contxa G.L.

 Muchas palabras para decir tan poco, para a tientas escarbar en la reseca tierra e intentar encontrar mis raíces. 


Rasgo uno a uno los velos de la realidad.

Detrás del último, sólo queda la niebla persistente de mi memoria.

En esa nebulosa se va desdibujando con fruición mi propia experiencia de vida. Ahí se mezclan todos los tiempos y los espacios, sin orden ni concierto, como si tú y yo hubiésemos ocurrido en un mismo instante que se prolonga más allá de esta vida.



viernes, 20 de diciembre de 2024

No quiero

No quiero estar triste. 

No quiero que me inunde la tristeza.

No quiero que mis  labios sean un sobre lacrado.

No quiero volver a recorrer los caminos hollados por la pena.

Quiero sentir siempre el latido de su mano en mi mano, sentir de nuevo su sonrisa, notar su mirada atenta que me espera.

Cada día es un lastre que me ancla poco a poco al dolor, a lo obscuro, a la niebla que vela este frío sol de invierno.

Sigo sin entender este tránsito, esta huida, esta espera.

Si hubiera un lugar de las almas, la mía estaría con la de ella. Quizás sean una misma cosa: un orbe pleno de estrellas. Aunque no se note su brillo con estas nubes que velan.

Qué sordo es este dolor, cómo queman sus punzadas. Se me inflama el corazón pues siento extinguirse su llama. 

Una vez volé con ella más allá del Sambatyón.

Volvimos del otro lado, en el abrazo de Di-s.

Muchas veces me pregunto si fue un sueño o despedida.

Pues creía que había que morir para alumbrar nueva vida. Y no es así, sino que se renace y se crece sin medida. 

La vida todo lo muta y la muerte lo termina.