El faro de sol, se derrama en la tranquila mañana. Este sol que al mediar el día, se convierte en solanero. Esculpe las formas de la existencia y penetra las capas del ser hasta encontrarse con la luz interior que nos alumbra.
Olor a estío. A geranios de patio recién regado.
Nostalgia de agua fresca salpicando todo, en el juego de los niños.
Siento la vista como un órgano de transición entre la luz interior y la llama. Como la mezcla del claro obscuro que acontece en el zaguán. Artificio de la mente, donde se crea el dentro y el afuera.
Un sitio simple que articula el movimiento. Fenomenología de los matices. Ahí donde el blanco, el negro y los grises son conceptos.
A veces, construimos con la materia pasajes imaginarios. Desarrollamos nuestra vida en relación a ellos. Evoluciona su complejidad y la forma ,en su estructura básica, con el devenir de la historia.
Buscamos un sentido entre las ruinas. Más, el pensamiento no se detiene. Si acaso impregna con su esencia los restos de un fugaz hallazgo, de algo que ya no es. Es ese algo que resuena en el interior.
Las permanencias son sólo símbolos que representan el universo. Hallazgos en el zaguán del ser.
domingo, 5 de junio de 2016
sábado, 4 de junio de 2016
ON
Se encienden las luces de la velada...
Y al ser tú mi yo, podré plenamente sentirte y volverme lo que tú eres.
viernes, 3 de junio de 2016
La compañía de los buenos momentos
Existe la compañía de los buenos momentos. Variopinta y alegre.
¿Verdad que pasamos buenos ratos juntos, cogidos de la mano del vaporoso instante feliz?
Descubrimos diversas formas de divertimento. Los sortilegios efímeros para esconderse del temor y de los miedos.
Fuimos hábiles constructores de la barrera permeable del momento placentero. La noche fue nuestro ámbito.
Exhaustos de alcohol y de fiesta, agotados, anulábamos el último nefasto pensamiento.
Al despertar, continuábamos. Conducidos por la marcha del reloj de la gris rutina. Hasta el siguiente encuentro. Considerando que, en la compañía de los buenos momentos, los harapos del corazón se harían más llevaderos.
Fue una ilusión de compartir cercanía. Quizás, sólo éramos muchos cuerpos juntos, haciendo lo mismo. Un vacuo ritual.
Puede, que incluso alguna vez , hubiese algún destello de verdad.
Será que construíamos triángulos de naipes, casitas, apenas sosteniéndose unas puestas al lado de otras.
¡Qué bueno que caí!
Mucho mejor ahora, cuando me levanto.
Miro con insistencia el vasto horizonte. Ya no me encuentro con vuestros rostros.
Y no me extraño. Tan sólo observo.
La soledad es mi maestra.
El silencio, mi amigo.
Trabajando, la mente mi mejor aliada.
Me levanto con los besos, los abrazos y el cariño.
Tus caricias son el fluir de vida en mi sangre, bombeando mi latir.
Mis ojos, poco a poco, se acostumbran a la luz de esta tranquila vida.
Despejada de compañas y aderezada de amores, habitantes de mi alma.
¿Verdad que pasamos buenos ratos juntos, cogidos de la mano del vaporoso instante feliz?
Descubrimos diversas formas de divertimento. Los sortilegios efímeros para esconderse del temor y de los miedos.
Fuimos hábiles constructores de la barrera permeable del momento placentero. La noche fue nuestro ámbito.
Exhaustos de alcohol y de fiesta, agotados, anulábamos el último nefasto pensamiento.
Al despertar, continuábamos. Conducidos por la marcha del reloj de la gris rutina. Hasta el siguiente encuentro. Considerando que, en la compañía de los buenos momentos, los harapos del corazón se harían más llevaderos.
Fue una ilusión de compartir cercanía. Quizás, sólo éramos muchos cuerpos juntos, haciendo lo mismo. Un vacuo ritual.
Puede, que incluso alguna vez , hubiese algún destello de verdad.
Será que construíamos triángulos de naipes, casitas, apenas sosteniéndose unas puestas al lado de otras.
¡Qué bueno que caí!
Mucho mejor ahora, cuando me levanto.
Miro con insistencia el vasto horizonte. Ya no me encuentro con vuestros rostros.
Y no me extraño. Tan sólo observo.
La soledad es mi maestra.
El silencio, mi amigo.
Trabajando, la mente mi mejor aliada.
Me levanto con los besos, los abrazos y el cariño.
Tus caricias son el fluir de vida en mi sangre, bombeando mi latir.
Mis ojos, poco a poco, se acostumbran a la luz de esta tranquila vida.
Despejada de compañas y aderezada de amores, habitantes de mi alma.
jueves, 2 de junio de 2016
No necesito
No necesito tus besos
Ni el levitar de besarse
Permanece con el aire
La esencia del sentimiento.
No necesito tus besos
Aunque renazca en su gozo
Mi cuerpo se vuelve agua
Remanso donde aquietarse.
No necesito tus besos
Aunque vivas en mis labios.
Ni el levitar de besarse
Permanece con el aire
La esencia del sentimiento.
No necesito tus besos
Aunque renazca en su gozo
Mi cuerpo se vuelve agua
Remanso donde aquietarse.
No necesito tus besos
Aunque vivas en mis labios.
Por eso
No es eso, no.
No son las hermosas ideas con las que me engalanas cuando me hablas tan cerca y despacito.
No es tu voz cálida, apenas imperceptible, deslizándose entre mi pelo.
No es tu rostro a medio girar, rozando tenue el áurea del mio.
No es la tensión de tu cuello, en el momento previo de desencadenarse un beso.
No es eso, no.
Es que eres tú. Cuando te escucho, tus palabras se transforman en creciente deseo. Y, poco a poco, desaparezco en tu espacio que se convierte en mi espacio.
Por eso, te pido, que nunca calles, amor.
No son las hermosas ideas con las que me engalanas cuando me hablas tan cerca y despacito.
No es tu voz cálida, apenas imperceptible, deslizándose entre mi pelo.
No es tu rostro a medio girar, rozando tenue el áurea del mio.
No es la tensión de tu cuello, en el momento previo de desencadenarse un beso.
No es eso, no.
Es que eres tú. Cuando te escucho, tus palabras se transforman en creciente deseo. Y, poco a poco, desaparezco en tu espacio que se convierte en mi espacio.
Por eso, te pido, que nunca calles, amor.
El acontecer de la belleza
Ocurre.
Per se.
Sin reglas.
Sin sentido.
Sin proporciones concretas.
Despliega su majestad y encanto en lo que toca, hasta alcanzar armonía y equilibrio.
Es un instante que se perpetua.
Es movimiento.
Duerme, pequeño
Duermes.
Navegando sobre el mar de esta calma.
Agotado por los juegos, el estudio y la risa.
¡Cuanto te gusta reír por verme brotar la sonrisa!
A veces, se llena todo el espacio, con nuestras bocas de luna creciente. Entonces, todo el cuerpo se percibe reducido a una enorme carcajada. Es un batir de costillas.
Voy a velar unos instantes, el sabor de la quietud de este soñar tuyo.
Arropado entre tus telas.
Confiado y seguro.
Duerme mi niño, duerme.
Mientras descansa tu cuerpo, inventemos el mañana.
Navegando sobre el mar de esta calma.
Agotado por los juegos, el estudio y la risa.
¡Cuanto te gusta reír por verme brotar la sonrisa!
A veces, se llena todo el espacio, con nuestras bocas de luna creciente. Entonces, todo el cuerpo se percibe reducido a una enorme carcajada. Es un batir de costillas.
Voy a velar unos instantes, el sabor de la quietud de este soñar tuyo.
Arropado entre tus telas.
Confiado y seguro.
Duerme mi niño, duerme.
Mientras descansa tu cuerpo, inventemos el mañana.
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