No me imagino la vida sin escribir.
Es el medio a través del que he ordenado mi mente.
Encuentro paz y momentos de placer. Sonrisillas, para mis adentros.
No se si sería capaz de estar en calma, en estos momentos. No lo sé.
A veces, sólo hay atender a lo que se nos pide.
Había una vez un pequeño colibrí que encontró cobijo en mi pecho.
Cada vez que emprende su vuelo, todo mi ser con él se eleva.
Y muy lejos lo acompaña.
Una vez me perdí, en malos pensamientos.
Ahora, me encuentro en un gran corazón.
Viviendo.
Sintiendo.
sábado, 2 de enero de 2016
Permanencias
Los conceptos son insuficientes para descubrir la realidad plena. Como también los actos.
Es toda la simultaneidad a la que damos alcance. Y, también, la parte a la que no llegamos.
Corrigiendo la postura las veces necesarias.
Tensando con precisión el arco como una extensión del cuerpo.
Respirando el objetivo aprendido.
Con la felicidad de saber que hay muchos más, en el camino de la verdad.
Muchos objetivos a alcanzar.
Muchos espíritus que los alcanzan y entregan generosamente a sus hermanos. En silencio.
Es la esencia.
Lo que permanece.
Es toda la simultaneidad a la que damos alcance. Y, también, la parte a la que no llegamos.
Corrigiendo la postura las veces necesarias.
Tensando con precisión el arco como una extensión del cuerpo.
Respirando el objetivo aprendido.
Con la felicidad de saber que hay muchos más, en el camino de la verdad.
Muchos objetivos a alcanzar.
Muchos espíritus que los alcanzan y entregan generosamente a sus hermanos. En silencio.
Es la esencia.
Lo que permanece.
Espacio intersticial
Dos niños jugando.
En los intersticios de lo abstracto.
Llenando con su imaginación todo el potencial de lo vacío.
Con fabulosas estancias.
Con enseres.
Con comida.
Con amor.
Transformando, en todo momento, cada elemento en otro. Sin mallas de sujeción.
Sin límites.
Esa es la grandeza de lo pequeño.
Maestros.
En los intersticios de lo abstracto.
Llenando con su imaginación todo el potencial de lo vacío.
Con fabulosas estancias.
Con enseres.
Con comida.
Con amor.
Transformando, en todo momento, cada elemento en otro. Sin mallas de sujeción.
Sin límites.
Esa es la grandeza de lo pequeño.
Maestros.
De pétalos de luz
Esas flores de apariencia translúcida, totalmente transparentes en la cercanía de su enormidad.
Esas flores que para ti construyo.
Siempre distintas.
Perfecta ingeniería de vida.
Siempre cambiante.
Son las flores del momento del pensamiento.
Tocando la materia en un fugaz punto de tangencia instantáneo.
Para no atrapar.
Bajo la tiranía de una pauta reticular.
Una red invisible.
Para no anclarse en el ansia de repetición de un bucle de placer.
No quedarse quieto en la intensa alegría efímera.
Sin entender, la fenomenología de la variación eterna.
Que es ser puro sentimiento.
No se puede detener una reacción en cadena.
Cualquier parada larga distorsiona la percepción de la realidad. Llena de falso contenido los conceptos.
Hace parejo lo que de por sí tiene vocación de distinto.
En la mente no hay edades.
Ni épocas.
Ni lugares.
Se encuentra todo el bullicioso potencial que posibilita y genera. Es el descanso en el lecho del manantial de la nada.
Esas flores. Flores raras.
Esas flores que para ti construyo.
Siempre distintas.
Perfecta ingeniería de vida.
Siempre cambiante.
Son las flores del momento del pensamiento.
Tocando la materia en un fugaz punto de tangencia instantáneo.
Para no atrapar.
Bajo la tiranía de una pauta reticular.
Una red invisible.
Para no anclarse en el ansia de repetición de un bucle de placer.
No quedarse quieto en la intensa alegría efímera.
Sin entender, la fenomenología de la variación eterna.
Que es ser puro sentimiento.
No se puede detener una reacción en cadena.
Cualquier parada larga distorsiona la percepción de la realidad. Llena de falso contenido los conceptos.
Hace parejo lo que de por sí tiene vocación de distinto.
En la mente no hay edades.
Ni épocas.
Ni lugares.
Se encuentra todo el bullicioso potencial que posibilita y genera. Es el descanso en el lecho del manantial de la nada.
Esas flores. Flores raras.
viernes, 1 de enero de 2016
Silenciosas notas
Canto. Ancestrales tonadas.
Se crean y desvanecen en el instante.
En continua génesis del fluctuante momento.
Muy cerquita de la base de tu cuello.
Con los ojos cerrados, sintiendo un goloso contraerse.
Un sutil elevarse, de diminutas dunas, de movimiento in crescendo.
Desciende.
Suave terciopelo en tu piel de seda.
Se crean y desvanecen en el instante.
En continua génesis del fluctuante momento.
Muy cerquita de la base de tu cuello.
Con los ojos cerrados, sintiendo un goloso contraerse.
Un sutil elevarse, de diminutas dunas, de movimiento in crescendo.
Desciende.
Suave terciopelo en tu piel de seda.
Con las manos
Con un no se qué de ligereza, me gusta trasladarme a esa dimensión inconmensurable en la que la mente posibilita, discierne y discrimina dónde está el límite que sujeta las cosas.
En anular del pensamiento lo que nos aprieta y no nos pertenece, en adquirir la conciencia de ello, para poder ir eliminando escamas de prejuicios, reside la grandeza de lo pequeño.
Llega un momento en que sientes la ligereza de no tener pertenencias. De no pertenecer a nadie ni a nada. De no desear más que lo justo.
Entonces, se siente una sonrisilla traviesa en el pecho.
¡Que bien que me resulta lo extraño!
¡Que rico sabe lo nuevo!
Y entiendes que por fin has encontrado el rico tesoro del mapa misterioso.
Y la emoción de saber que hay más.
Sin prisas: no hay tiempo.
Sin ánimo de acumular, cuando sabes que no hay espacio.
Todo es moldeable.
Para eso tenemos las manos.
Quedaté
Y sintió dentro el calor que en el medio vibraba.
Muy deprisa. Muy alto. Sin pausa.
Reconoce su naturaleza.
La que crea sin palabras.
La que conmueve.
La que muta.
Y todo revierte y sana.
Muy deprisa. Muy alto. Sin pausa.
Reconoce su naturaleza.
La que crea sin palabras.
La que conmueve.
La que muta.
Y todo revierte y sana.
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