lunes, 3 de agosto de 2015

Un pensamiento

Pensamiento.
A veces es tirano y de obtusas reglas.
A veces está enconsertado en estrechas formass y así, de esa guisa, prejuzga e impide nacer ideas que son engendradas con delicadeza.
Pensamiento, sueltamé con suavidad y deja que me deslice a las riberas de mi amor.
Que me expanda y con él me explaye. Que los límites se borren, desaparezcan.
Que las palabras sean notas de oro que acarician al viento.
Dejamé, así, libre, que sólo soy con sus besos.

sábado, 1 de agosto de 2015

Ideas

Quise alcanzar tu rostro.
Entonces, no sabía que era inabarcable.
Que no es uno sino infinito y está allí,
En el rincón del universo más perdido,
En el cielo, en el agua, en todo lo que es y no es.

Quise ver tus ojos imaginados por mi bondadosos,
Inimaginable su forma.
Y no sabía entonces que me mirabas desde todas las estrellas,
Desde todos los astros de la bóveda celeste,
Desde el origen incierto hasta la eternidad.

Quisiera, por un instante, oír tu voz,
Sin comprender que tu voz es el rumor de las olas,
El azote del viento,
El silencio de la luz,
El ruido de la oscuridad de la noche que turba mi paz,
Si una vez tuve paz.

¿Es esto el principio de qué?
¡Es esto el final de la nada!

Miro mi cuerpo, mi cárcel, mi dolor, mi alegría.
Miro la fugacidad de mi cuerpo, de mis rasgos.
Miro la superficie terrestre, su belleza.
No quiero mirar su interior, que es mi destino,
Mi destino incambiable,
Mi consciente destino.
Miro a mi alrededor cuando no quiero verte,
Sabiendo que soy una célula tuya,
Sabiendo que todo lo que siento eres tú.

Me creo libre en pensar,
Más...luego pienso que las ideas no pertenecen a nadie.

Estoy aquí, no entiendo por qué,
Sólo sé que ahora que estoy no quiero irme.

Yo soy, fugaz, como la eterna fracción del tiempo.



Cosas de peso

Puede que haya pasos a tan separada distancia, que así pensados, parece que sólo pueden cubrirse con pies de gigante.
Puede. Hasta que, dolorosamente, te empiezan a pesar mucho los pies y te crecen. Hay cosas que no pueden manifestarse volando a un palmo del suelo.

Es extraña la terrible manera en que, a veces, se mezclan los miedos más atávicos con los nobles y bellos sentimientos, confundiendo los sentidos, restándole toda luz.
Idea y necesidad recurrente la del elemento agua.

Ayer recogí las últimas cosas del final de un ciclo que duró demasiado hasta para mi. Algunas cosas de peso, que había olvidado. Los últimos restos del naufragio.

Un pasado que no es un trago agradable, ni que puede beberse a pequeños sorbos, ni que pueda dejar de beberse.

Como todo lo que compone la realidad, hubo parte hechas a conciencia y otras sin ton ni son. Los cachivaches son sólo símbolos para contarnos, si queremos, cómo somos.

El equilibrio no es la ideal proporción entre lo uno y lo otro. Es la tendencia a realizar todo con plena conciencia, a ser uno mismo.

De vuelta casa, ayudé al taxista a cargar con el enorme maletón dónde guardé todo. Pesaba como un demonio.

También demasiado, hasta para él.

El peso de la cultura, me dijo.

Me dio risa: la próxima vez que me vea este hombre, pensé, sale huyendo.






Tu mano en mi mano


Cuanto ha crecido tu mano, amor y que poquito la mía.

Cuanto nos hacías reír de pequeño: eras un pequeño trastillo.

Cuantas alegrías, ahora como hombre, nos sigues dando.

Cada día eres más hermoso. Y tienes más luz. Todos aprendemos muchas cosas contigo.

Y las que nos quedan, Germán.

Pensamiento vertical


Espíritu rampante,
Que la vida acoges en tus brazos generosos.
Anciano, milagro verde.
Vigilante.
Espectante.

Agua y madera

En medio de las aguas, apareció disfrazado de bosque un viejo arcón lleno de recuerdos.

Recuerdos lejanos de una civilización que había y estaba puliéndose durante siglos.

Los recuerdos, prietos y ordenados, en el arcón, se atareaban en mantener su estado de flotación dentro. Éste, se balaceaba feliz de ser portador de ancestrales pensamientos.

De cuando soñaba



Animose el ambiente,
primero, de sonido,
de color, de sentimientos;
luego de visión,
pero en el ser quedabas tú.

Por ahora, tú y yo ¿sólo?
Nos soñábamos.
Y, ¡qué sueño tan dulce debía ser!
Porque si no,
¿por qué costaba tanto volver a la vida?