martes, 30 de agosto de 2022

Hace tanto tiempo que ya no tiene sentido

 Hace tanto tiempo, que ya no tiene sentido, esa loca ilusión que parecía encargarse de ordenarlo todo.

Ese baile solitario y alegre que me nacía al rememorar nuestro último encuentro. Parece haberse disipado entre las rendijas del pasado.

Hace tanto tiempo, que ahora ya no soy yo, todo es absolutamente distinto, más real, pero también más marchito. Quizás se ha ido apagando un poco el brillo de la vida.

Hace mucho tiempo que dejaste de ser un sueño recurrente. Ahora, ni siquiera eres un orgasmo ahogado en lágrimas de soledad. Se apagó mi deseo. Se encendieron las luces del final del camino.

Y es que me he cansado de esperar, por eso ya no veo más brotes verdes en los terrones resecos de tierra. Por eso bebo a grandes sorbos cada instante que compone el ahora.

Pero, ocurre, que antes tampoco tenía sentido y, sin embargo, eras mi vida entera y hasta  las nubes se esponjaban en el cielo al sentir tu nombre.



miércoles, 24 de agosto de 2022

Aprendiendo

He aprendido a construir emociones desde el más profundo de los silencios.  A ornarlo de palabras, palabras frágiles y evanescentes como pompas de jabón mecidas por la brisa.

He aprendido a vivir sin saber de ti y sin que tú sepas de mi. Y desde esa mutua ignorancia, volver a crear todo de nuevo, esta vez sólo lo realmente necesario.

He aprendido a entender que no es fácil construir un nuevo mundo a partir de las frágiles cenizas de un antiguo espacio-tiempo. El caso es, que todo es susceptible de construirse con un poquito de amor que cada vez se hace más grande ya que crece sin mesura.

Aprendo poco a poco a vivir sin miedo, luego de exorcizarlo cual demonio maldito.

Aprendo a ver que no hay peor condena que vivir anclada al pasado.

Sobre todo, aprendo, que el amor que se apaga nunca más vuelve a ser luz, ni tampoco calienta en los días lluviosos de invierno.

Y es que, ahora soy otra, ya no soy yo. Quizás sólo soy un instante fugaz de la existencia.


martes, 23 de agosto de 2022

Será

 Tenía mucho miedo de perderte.

Y, sin embargo, fui yo quien terminó marchándose.

Ahora  vivo en la calle del olvido, más tu recuerdo permanece en lo más hondo de mi.

Será porque me fui amándote.

Bonjour tristesse

 Voy a sacarme a carcajadas esta tristeza infinita que me inunda el alma y me ahoga.



viernes, 19 de agosto de 2022

Cosas en las que me detengo

 Me pregunto por qué tu recuerdo no se ha trasladado, a estas alturas, a las capas más profundas y sombreadas de mi memoria. Y es que apareces una y otra vez, sin yo desearlo ni esperarlo. En un rostro por descubrir, en la música que apenas se oye pero que yo si escucho.

Y, a veces, quisiera llorar porque mi dulce obsesión se volvió locura. Más no voy a permitirme caer de nuevo.

Me sorprendo esperando, como si el tiempo no pasase, como si fueras a venir a buscarme mañana. 

Debes de ser la única brizna de esperanza sin sentido que me queda. Ahora que yo, ya no soy yo. Ahora que olvidaste que existo. Ahora que no cabe cariño en un remoto pensamiento.

Me he acostumbrado a llevarte dentro de mi a todas partes, en silencio, pero siempre vigilante, como si fueses el improbable detonante de algo hermoso, que está a punto de ocurrir en cada instante.

No consigo cerrar esa ventana, cuya visión un día  me deslumbro dibujando auroras de rosados dedos. Eres un pensamiento que se extingue, pero también una llama que alumbra mi pecho. 

Ocurre que hoy te echo de menos. Yo que te pedí nunca más volver a verte. Yo que cumplí en ello mi primer y último deseo.

Y el mar de tu mirada nunca cesa, más de que me sirve si no es para encontrarse con la mía.

Como los muertos me abandonaste a tu silencio. Y yo no he sabido construir melodías que llenen este espacio que en ocasiones me ahoga.

Me he acostumbrado a vivir con mis miedos, con profundas heridas que no cierran y  con la certeza absurda de que, algún día, volveré a encontrar tus palabras, aunque sea más allá de la muerte.

No te he dicho que no quería ser tu amiga, ni tampoco que quizás me deslumbré para siempre con la belleza agreste de tu alma.

Ahora me detengo, en el recuerdo desleído de tu rostro, sutil reflejo del  aleteo de un alma libre.




lunes, 25 de julio de 2022

10

Diez años de ausencia y cada día se une a una vorágine en la que se acelera más el final de los seres y de las cosas.

Diez años es una distancia grande que no ha traído consigo el olvido.

El gran dolor de tu terrible final, se ha ido anestesiando con el devenir de los días y de los meses, poco a poco, hasta esconderse en algún lugar recóndito de la memoria que todo lo guarda.

¿Y qué te diría si todavía pudieses escucharme?

Te diría que mira como estamos (de mayores). Que hemos visto muchas cosas terribles que nos ha tocado de pasar (en contra de nuestros deseos) y que nos vamos pareciendo cada vez un poco más a nosotros mismos, a nuestro ser verdadero y menos a lo que los demás imaginaban que éramos.

Hace un calor terrible, todavía más que esa calurosa tarde de hace 10 años en la que te fuiste.

Hoy las horas discurren en lento devenir. Y son pesadas, grávidas, llenas de porosa realidad.

¿Dónde se va el amor de los besos dormidos?

¿Cómo llenar de sentido una eternidad de silencio?

Qué difícil se torna mantener unido un universo que se rompió en mil pedazos.

Tu dirías, quizás, que el silencio es una necesidad y yo siempre lo interpretaré como un castigo.

Luego de ti se han ido muchos, algunos pilares fundamentales que también eran de tu vida.

Quería volver aquí, al refugio de las palabras que ve entrelazando mi mente.

Y empecé con 10.

Y recordé la una y cuarto. La hora en que hace muchos años comenzaba mi mundo exterior. Un mundo exterior que aquí se ve desde dentro y en la que se aprecia que interior y exterior no coinciden, tienen diferente forma y sentido, pero lo uno no es sin lo otro.

El tiempo avanza, y un buen día te das cuenta de que has dejado de hablar también a alguno de tus muertos. Pero al mirarte al espejo los descubres reflejándose en algunos de tus rasgos que va pareciéndose cada vez más a aquel que se fue. Y parece cobrar sentido aquello de que somos todos una única cosa. No sé: con el calor desvarío.

Y aunque el mundo, a veces, parezca reducido a una puerta de acceso y una ventana sin vistas al horizonte. Aunque la esperanza s pase la mayor parte del tiempo más muerta que viva, aún confío en que haré algún día algo que cambiará mi suerte.

Por ahora llevo la marca del lado oscuro en el que me perdí y del que salí baldada.

No sé que más cosas podría decirte y que me entendieras, que el mundo se ha vuelto aún más loco que cuando lo dejaste, que no me gusta la sensación de triunfo que deja la muerte cuando te lleva, que el único triunfo posible será siempre el de la Vida.




 

viernes, 10 de junio de 2022