En lo más hondo de mi memoria suena el repiqueteo juguetón de la lluvia, que acontece mientras las manos y los labios descubren las delicias de la piel.
Eran días de plena lluvia, y yo nacía derramándome en tu cuerpo.
Adoro el olor a tierra mojada de tu sexo confundido con mi sexo.
Aquel leve y fugaz instante en que el esplendor de la vida arrebata un vacío al mundo obscuro y fugaz.
Y salíamos a encontrarnos a la lluvia y después era feliz contigo a su resguardo.
Empiezo a entender que nada de lo amado muere.
Esta lluvia de noviembre que me llega a las entrañas.
Y no soy yo quien recuerda,
es mi espíritu que vuelve.
Y de lo vivido compone la expresión de la hermosura.
martes, 28 de noviembre de 2017
martes, 21 de noviembre de 2017
Elucubrando
Hoy, mientras terminábamos de comer, Marcos me ha preguntado que si pudiese trasladarme en el tiempo y cambiar cosas, hacia donde iría: hacia al pasado o a adelantarme al futuro.
Le he contestado que cambiaría cosas del pasado.
Él, al escucharme, se ha quedado pensando. y me ha contestado:
- Yo soy un niño y a mi edad no he vivido lo bastante como para haber hecho cosas malas, ni tampoco cosas buenas. He hecho lo normal.
Yo iría hacia el futuro.
Y así hemos terminado de comer y la conversación.
Luego de comer, me he quedado saboreando un poco el precioso ahora que ambos compartimos.
El otro día pensaba en lo afortunada que soy por muchos motivos que, precisamente de tanto pensar, se quedan distorsionados en una maraña silente.
Y es que a veces no vemos bien la cara más amable de la realidad por exceso de cercanía. Es algo así como el campo de visión cercana en que se distorsionan las imágenes demasiado próximas a los ojos.
Tenemos lo necesario en cada momento y es el ansia de fijarnos en las supuestas ausencias lo nos ciega.
De alguna manera volvemos al pasado cada vez que recordamos e integramos esos recuerdos con lo que somos hoy. Y nos asomamos al futuro a través de la mirada limpia de los niños, libre de toda carga de pensamiento. El futuro es cada nuevo interrogante que se plantea cada niño.
Muy pocos recuerdos permanecen intactos a lo largo de la vida. Son solo aquellos en forma de sensaciones y sentimientos, los recuerdos que se produjeron en una rara excepción, esas extrañas veces en las que la ocasión llamó a nuestra puerta y la abrimos de inmediato de par en par porque supimos reconocerla y dejamos que se explayase en todo nuestro ser.
Esos dulces recuerdos consolidan los cimientos de lo que realmente somos, son los puntos de intersección donde las almas se confunden y el patrimonio indeleble de nuestros sentimientos.
A medida que avanzamos en el momento presente siendo conscientes de nuestros actos, si obramos con el cuidado y atención que merece cada cosa que hacemos, nos cuidamos y cuidamos y hacemos de la vida un lugar más hermoso, un presente pleno.
sábado, 18 de noviembre de 2017
Un mot et tout est sauvé. Un mot et tout est perdu. A. Breton
Pero, ¿cómo cercar la inmensidad del mar, toda la minucia de la mota de polvo? ¿Cómo explicar el silencio entre dos trenes que se cruzan y crean un pasillo infinito de aire intacto? Eso es la delicia. Ningún diccionario define la delicia como yo la concibo, en todo su esplendor. La delicia es un tipo de amor tridimensional, fabricado de amor de uno mismo y de amor del otro, de fascinación por el instante presente. La delicia conlleva en si misma la fugacidad, el presentimiento de la pérdida. Los astros confluyen en el ahora mismo y uno sabe que ese instante perdurará para siempre en nuestra memoria y hará que los años tomen un valor añadido. Porque una vida puede durar un instante. Y uno pude quedarse a vivir en una mota de polvo y construir su casa en lo alto de un segundo. Cada día por vivir se torna de pronto valioso. Porque un hombre en vida puede recordar. Y un muerto no. Una vez que hayas conocido la delicia, querrás seguir en vida.
Blanca Riestra
La canción de las cerezas
Blanca Riestra
La canción de las cerezas
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Amigo
Aún ahora, pienso a menudo en mi amigo. Porque amigo es quien, aun fugazmente, consigue arrebatarnos un pedazo de alma. Amigo es aquel, cuya suerte nos preocupa, aquel en quien pensamos de repente en medio de momentos de placer o de desconsuelo, lavándonos los dientes o caminando por alguna callejuela del Marais.
Blanca Riestra
La canción de las cerezas
Blanca Riestra
La canción de las cerezas
lunes, 13 de noviembre de 2017
Volver
Llega él.
Y se llena de perfumada alegría todo el espacio.
Y se llena de perfumada alegría todo el espacio.
Mis pies se sienten pisar más livianos con el precioso regalo de su
presencia.
Y en un muy breve instante, la vida vuelve a cobrar sentido.
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