Cierro los ojos entre tus brazos
En su dulce calidez se pierden los contornos de los cuerpos.
El recogido silencio evidencia que los latidos se sienten en cualquier parte del alma.
La vida se resume al instante de sentir el dulce aleteo de tu corazón en un beso de mis labios. Es el hallazgo del punto de tangencia de tu ser en mi ser cuando se encuentran y unen.
Todas esas cosas que nos decimos mientras sentimos, esas otras que callamos cuando amamos, pues no hay palabras que las sujeten y definan, son las luces que notamos con los ojos cerrados.
Al desterrar la imagen y el pensamiento se potencia la esencia de lo que realmente somos.
Y salgo de mi, con los ojos cerrados.
Y es en ti donde encuentro que se pierden las fronteras.
Y arde mi luz.
Y es en ti que muero de dicha.
Y luego renazco.
Y emprendo el vuelo.
Y si hay un después, quizás abriré de nuevo mis ojos al mundo.
Y, entonces, caminaré con los pies descalzos con las luces del camino.
viernes, 30 de septiembre de 2016
Tras el umbral
La ocasión llega y entras sin llaves.
Te envuelve la atracción de sus invisibles hilos.
Percibes aspectos de la realidad que sorprenden a la imaginación, tornándola ágil y resuelta.
La ocasión te transporta. Eres emoción y devoción.
Y en ti, no se sabe donde comienza la una y termina la otra.
De nuevo la vida, cara a cara, construyendo el destino con deliciosa improvisación.
Te descubres en tu desnudez.
Vuelve el cosquilleo de los hallazgos, de las primeras veces que ya pensabas extintas. ¡Son tantas!
Las fronteras entre ese tú y yo, que con palabras decimos, se diluye en un mutuo conocimiento floreciente.
El ser vibra hacia lo alto y la tristeza abandona el hogar.
Te envuelve la atracción de sus invisibles hilos.
Percibes aspectos de la realidad que sorprenden a la imaginación, tornándola ágil y resuelta.
La ocasión te transporta. Eres emoción y devoción.
Y en ti, no se sabe donde comienza la una y termina la otra.
De nuevo la vida, cara a cara, construyendo el destino con deliciosa improvisación.
Te descubres en tu desnudez.
Vuelve el cosquilleo de los hallazgos, de las primeras veces que ya pensabas extintas. ¡Son tantas!
Las fronteras entre ese tú y yo, que con palabras decimos, se diluye en un mutuo conocimiento floreciente.
El ser vibra hacia lo alto y la tristeza abandona el hogar.
jueves, 29 de septiembre de 2016
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Cartesiano
Cualquier momento es divino
Donde tú eres es el motivo.
Y el lugar el adecuado
Cuando llega de tu mano.
Donde tú eres es el motivo.
Y el lugar el adecuado
Cuando llega de tu mano.
Substantivo
Soy un sentir viajero, amigo
Que del amanecer despierta
Entre las mieles de tus brazos.
Ignoro el cuando
Y no encuentro el donde
De lo que permanece eterno.
Si alguna vez quisieres
Con palabras decirme
En tu silencio sabrás mi nombre.
Que del amanecer despierta
Entre las mieles de tus brazos.
Ignoro el cuando
Y no encuentro el donde
De lo que permanece eterno.
Si alguna vez quisieres
Con palabras decirme
En tu silencio sabrás mi nombre.
martes, 27 de septiembre de 2016
Tu rostro mañana
Cada noche, al terminar su representación, antes de abandonar el alma de su personaje, dirige sus ojos vacíos de imágenes hacia la tierra con reverente solemnidad.
Después, inclina levemente la cabeza. Por un solo instante, mira hacia el suelo y, entonces, se fija en un punto indeterminado. Así es como logra volver a su ser.
Volver.
Regresar desde ese vasta indeterminación en la que habitan las emociones y los estadios que definen lo humano.
Volver.
A la desnudez de su rostro sin máscara. A ese otro rostro que tampoco le pertenece. Esa extraña parte del cuerpo que no puede verse sino reflejada en las aguas cristalinas de la calma.
Reflejos, imágenes efímeras del transitar mundano. Esas dos pequeñas caras que se ven por duplicado en los ojos amados.
Ese rostro que se esconde entre las manos cuando está totalmente descompuesto por la triste soledad del llanto más amargo.
Aquel otro que busca consuelo apoyado en el hombro amigo.
El sonrosado rostro que descansa, ahíto de placer en la calidez del pecho amante.
El rostro que ríe tanto, con tanta explosión contenida de vida, que enrojece hasta no poder más, hasta llorar de la risa.
La cara de indescriptible plenitud que ve por primera vez a su hijo al llegar al mundo.
El rostro mira sin ver hacia el cielo del teatro, cegado por la luz de los focos e intuye esos otros rostros de rasgos indefinidos que con admiración le observan. Piensan, en un secreto a voces, que es sólo a cada uno de ellos a quien mira cada vez.
La función, termina. La máscara cada noche cae. Entonces, queda un rostro invisible, lleno de facetas, proyecciones en las que conocerse a través del gran semblante del mundo.
Emerger
Y del vacío surge la presencia.
Y en la quietud de la presencia descansa el vacío.
Vida.
Muerte.
Unidad.
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