Hoy no habrá copas,
que alcen su brindis,
ni que reciban,
el nuevo mañana.
Tengo un presente.
Es para ti.
Es una hermosa
y humilde ventana.
Son las sus vistas,
directas al cielo.
Desde la tierra,
está geminada.
Si buscas con celo,
podrás encontrarme,
desde la obscura noche,
hasta la alborada.
No digas mi nombre,
siempre está abierta.
Esta es tu casa.
Dentro, está el hogar.
jueves, 31 de diciembre de 2015
Dentro de tus orillas
Te encontré paseando por las orillas de la vida.
Y conmocionaste los cimientos de mi memoria.
Bendito instante eterno de tu presencia.
Comprender tu naturaleza es una obra tardía.
Es delicioso complemento.
Es la dicha.
La alegría.
Vuelo junto a tu sonrisa.
Recorriendo la mirada oblicua de un dios.
Habitando tus rincones
Engrandeciendo las almas.
Es tu pecho mi refugio.
Do renazco de la nada.
Construyendo con las manos,
Cobijando con la espalda.
Celebro cada momento,
Desde dentro.
Tan adentro,
como es en mi,
tu firmamento.
Celebro cada razón que cae
En el fuego de esta llama.
Que esplendece, que ilumina.
Y a cada instante se agranda.
Y conmocionaste los cimientos de mi memoria.
Bendito instante eterno de tu presencia.
Comprender tu naturaleza es una obra tardía.
Es delicioso complemento.
Es la dicha.
La alegría.
Vuelo junto a tu sonrisa.
Recorriendo la mirada oblicua de un dios.
Habitando tus rincones
Engrandeciendo las almas.
Es tu pecho mi refugio.
Do renazco de la nada.
Construyendo con las manos,
Cobijando con la espalda.
Celebro cada momento,
Desde dentro.
Tan adentro,
como es en mi,
tu firmamento.
Celebro cada razón que cae
En el fuego de esta llama.
Que esplendece, que ilumina.
Y a cada instante se agranda.
Seis son tres doses
El verbo se hizo sustantivo.
Así es como aparecieron los conceptos.
Y es curioso, porque a veces, modificaban las formas de acción de las personas.
Y se dividió el pensamiento.
Aparecieron los pares opuestos. La gradación de los contrarios.
Se llegó a pensar la vida como una mera aproximación a unos de los bandos.
Vida es ser rotundamente.
Completamente.
Actuar. Hacer.
Así es como aparecieron los conceptos.
Y es curioso, porque a veces, modificaban las formas de acción de las personas.
Y se dividió el pensamiento.
Aparecieron los pares opuestos. La gradación de los contrarios.
Se llegó a pensar la vida como una mera aproximación a unos de los bandos.
Vida es ser rotundamente.
Completamente.
Actuar. Hacer.
En sus manos
Velo tu sueño.
Cojo tu mano.
Siento como llenas todo el espacio.
Eres el abrazo que aparta la tormenta.
En la gravedad del ahora, construimos las luces de la belleza.
En único pensamiento.
Que se disipa en el centro de la vida.
Tú que eres la verdad.
El origen de todo lo que llevo dentro.
En ti me miro.
Contigo crezco.
Desde una pequeña célula.
Hasta convertirme en partículas doradas, sutiles estelas que viajan los cielos.
Velo esta noche tu sueño.
Pongo la mar. Tú, la calma.
Cojo tu mano.
Siento como llenas todo el espacio.
Eres el abrazo que aparta la tormenta.
En la gravedad del ahora, construimos las luces de la belleza.
En único pensamiento.
Que se disipa en el centro de la vida.
Tú que eres la verdad.
El origen de todo lo que llevo dentro.
En ti me miro.
Contigo crezco.
Desde una pequeña célula.
Hasta convertirme en partículas doradas, sutiles estelas que viajan los cielos.
Velo esta noche tu sueño.
Pongo la mar. Tú, la calma.
Vamos a soñar los campos
Que verdean en La Mancha.
Tú con los ojos cerrados.
Yo mirando como cuajan.
Las semillas de las flores,
Mientras duermen y descansan.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
Corre. Niña. Madre.
Cada oro del trigo, es el sol de tu sonrisa.
Corre. Campos, a través. Al murmullo de las olas.
Corre. Tan deprisa.
Nota como vuelan tus pies con sus alas. Que no existe lugar donde quedarse.
Nunca te detengas.
Corre. Sin motivo.
Es sólo la emoción,
Que construye el instante.
Corre. Campos, a través. Al murmullo de las olas.
Corre. Tan deprisa.
Nota como vuelan tus pies con sus alas. Que no existe lugar donde quedarse.
Nunca te detengas.
Corre. Sin motivo.
Es sólo la emoción,
Que construye el instante.
Cerca de la una
Poco a poco, aprendes a guiarte en el mundo.
En ocasiones, encuentras esos lugares comunes que acompañan la soledad del espíritu.
Es hermoso el desprendimiento.
Ver esas imágenes, que pensamos que se forman en la retina, sin la interfaz del cerebro.
Y siempre llega el invierno. Más, cuando se siente el frío, se puede condensar el instante y volver a la calor que todo lo muta y lo cambia.
De dibujos de luz color.
De horizontes superpuestos.
A todo el espacio que contiene la nada.
Comenzar esta vida, con la forma de un latido. Que se transforma en otro latido. Un ritmo cambiante.
El lenguaje del alma.
En el silencio de las voces, de los gestos, de las pieles, de las palabras, se encuentra la grandeza.
Conocer. El contacto directo con el instante en que todo se genera.
En ocasiones, encuentras esos lugares comunes que acompañan la soledad del espíritu.
Es hermoso el desprendimiento.
Ver esas imágenes, que pensamos que se forman en la retina, sin la interfaz del cerebro.
Y siempre llega el invierno. Más, cuando se siente el frío, se puede condensar el instante y volver a la calor que todo lo muta y lo cambia.
De dibujos de luz color.
De horizontes superpuestos.
A todo el espacio que contiene la nada.
Comenzar esta vida, con la forma de un latido. Que se transforma en otro latido. Un ritmo cambiante.
El lenguaje del alma.
En el silencio de las voces, de los gestos, de las pieles, de las palabras, se encuentra la grandeza.
Conocer. El contacto directo con el instante en que todo se genera.
Muñecas recortables
Hubo un tiempo indeterminado que andaba perdida. Y anhelaba mi infancia.
Buscaba esos momentos. No sabía describir exactamente qué era esa esa cosa que allí ocurría. Era la sensación. Las sensaciones.
Ahora, sé, que buscaba esos momentos en los que era yo. El brillo de los instantes felices.
Y así es que desperté, de mi viaje, pensando en mis muñecas recortables que vivían en el libro más grande. Se llamaba Cosmos y era de Ciencias Naturales.
Símbolos de símbolos.
Un día, cuando decidí hacerme mayor, lo escondí tan bien que nunca volví a encontrarlo.
También perdí mis preciosos libros de cuentos de hadas, con los que tan largas veladas pasaba.
Y por un instante, pensé que no podría ser nunca más.
Sin embargo, soy. De nuevo. Nueva.
Fui una pequeña fiera.
Ahora, poco a poco, aprendo a ser invisible.
Soy el lado femenino de la vida.
Buscaba esos momentos. No sabía describir exactamente qué era esa esa cosa que allí ocurría. Era la sensación. Las sensaciones.
Ahora, sé, que buscaba esos momentos en los que era yo. El brillo de los instantes felices.
Y así es que desperté, de mi viaje, pensando en mis muñecas recortables que vivían en el libro más grande. Se llamaba Cosmos y era de Ciencias Naturales.
Símbolos de símbolos.
Un día, cuando decidí hacerme mayor, lo escondí tan bien que nunca volví a encontrarlo.
También perdí mis preciosos libros de cuentos de hadas, con los que tan largas veladas pasaba.
Y por un instante, pensé que no podría ser nunca más.
Sin embargo, soy. De nuevo. Nueva.
Fui una pequeña fiera.
Ahora, poco a poco, aprendo a ser invisible.
Soy el lado femenino de la vida.
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