martes, 23 de agosto de 2022

Será

 Tenía mucho miedo de perderte.

Y, sin embargo, fui yo quien terminó marchándose.

Ahora  vivo en la calle del olvido, más tu recuerdo permanece en lo más hondo de mi.

Será porque me fui amándote.

Bonjour tristesse

 Voy a sacarme a carcajadas esta tristeza infinita que me inunda el alma y me ahoga.



viernes, 19 de agosto de 2022

Cosas en las que me detengo

 Me pregunto por qué tu recuerdo no se ha trasladado, a estas alturas, a las capas más profundas y sombreadas de mi memoria. Y es que apareces una y otra vez, sin yo desearlo ni esperarlo. En un rostro por descubrir, en la música que apenas se oye pero que yo si escucho.

Y, a veces, quisiera llorar porque mi dulce obsesión se volvió locura. Más no voy a permitirme caer de nuevo.

Me sorprendo esperando, como si el tiempo no pasase, como si fueras a venir a buscarme mañana. 

Debes de ser la única brizna de esperanza sin sentido que me queda. Ahora que yo, ya no soy yo. Ahora que olvidaste que existo. Ahora que no cabe cariño en un remoto pensamiento.

Me he acostumbrado a llevarte dentro de mi a todas partes, en silencio, pero siempre vigilante, como si fueses el improbable detonante de algo hermoso, que está a punto de ocurrir en cada instante.

No consigo cerrar esa ventana, cuya visión un día  me deslumbro dibujando auroras de rosados dedos. Eres un pensamiento que se extingue, pero también una llama que alumbra mi pecho. 

Ocurre que hoy te echo de menos. Yo que te pedí nunca más volver a verte. Yo que cumplí en ello mi primer y último deseo.

Y el mar de tu mirada nunca cesa, más de que me sirve si no es para encontrarse con la mía.

Como los muertos me abandonaste a tu silencio. Y yo no he sabido construir melodías que llenen este espacio que en ocasiones me ahoga.

Me he acostumbrado a vivir con mis miedos, con profundas heridas que no cierran y  con la certeza absurda de que, algún día, volveré a encontrar tus palabras, aunque sea más allá de la muerte.

No te he dicho que no quería ser tu amiga, ni tampoco que quizás me deslumbré para siempre con la belleza agreste de tu alma.

Ahora me detengo, en el recuerdo desleído de tu rostro, sutil reflejo del  aleteo de un alma libre.




lunes, 25 de julio de 2022

10

Diez años de ausencia y cada día se une a una vorágine en la que se acelera más el final de los seres y de las cosas.

Diez años es una distancia grande que no ha traído consigo el olvido.

El gran dolor de tu terrible final, se ha ido anestesiando con el devenir de los días y de los meses, poco a poco, hasta esconderse en algún lugar recóndito de la memoria que todo lo guarda.

¿Y qué te diría si todavía pudieses escucharme?

Te diría que mira como estamos (de mayores). Que hemos visto muchas cosas terribles que nos ha tocado de pasar (en contra de nuestros deseos) y que nos vamos pareciendo cada vez un poco más a nosotros mismos, a nuestro ser verdadero y menos a lo que los demás imaginaban que éramos.

Hace un calor terrible, todavía más que esa calurosa tarde de hace 10 años en la que te fuiste.

Hoy las horas discurren en lento devenir. Y son pesadas, grávidas, llenas de porosa realidad.

¿Dónde se va el amor de los besos dormidos?

¿Cómo llenar de sentido una eternidad de silencio?

Qué difícil se torna mantener unido un universo que se rompió en mil pedazos.

Tu dirías, quizás, que el silencio es una necesidad y yo siempre lo interpretaré como un castigo.

Luego de ti se han ido muchos, algunos pilares fundamentales que también eran de tu vida.

Quería volver aquí, al refugio de las palabras que ve entrelazando mi mente.

Y empecé con 10.

Y recordé la una y cuarto. La hora en que hace muchos años comenzaba mi mundo exterior. Un mundo exterior que aquí se ve desde dentro y en la que se aprecia que interior y exterior no coinciden, tienen diferente forma y sentido, pero lo uno no es sin lo otro.

El tiempo avanza, y un buen día te das cuenta de que has dejado de hablar también a alguno de tus muertos. Pero al mirarte al espejo los descubres reflejándose en algunos de tus rasgos que va pareciéndose cada vez más a aquel que se fue. Y parece cobrar sentido aquello de que somos todos una única cosa. No sé: con el calor desvarío.

Y aunque el mundo, a veces, parezca reducido a una puerta de acceso y una ventana sin vistas al horizonte. Aunque la esperanza s pase la mayor parte del tiempo más muerta que viva, aún confío en que haré algún día algo que cambiará mi suerte.

Por ahora llevo la marca del lado oscuro en el que me perdí y del que salí baldada.

No sé que más cosas podría decirte y que me entendieras, que el mundo se ha vuelto aún más loco que cuando lo dejaste, que no me gusta la sensación de triunfo que deja la muerte cuando te lleva, que el único triunfo posible será siempre el de la Vida.




 

viernes, 10 de junio de 2022

Vida

 Aunque ya no tenga esperanza, aún siento mi latido.

Todavía me queda la vida.




De camino a casa

Camino anestesiada por el calor, solitario tránsito en el que sólo siento los chasquidos secos de recuerdos marchitos, todos esos preciosos recuerdos que se marchitaron a la par que aconteció el final desengaño.

Sé bien que hubo momentos brillantes entre los dos, luego entre los tres. En ocasiones sentía incluso algo parecido a la felicidad. 

Pero todo esto se fue velando entre las capas infinitas de un profundo dolor.

Me pregunto, con angustia, si alguna vez podrán brillar sin más esos recuerdos. Aunque no tenga esperanza, todavía me queda la vida.

¿Cuántas veces había experimentado el letal veneno del abandono? 

La vida así se sucedía, entre capítulo y capítulo de tus abandonos. Después de mucho sufrimiento y miedo a perderte, yo siempre quería volver (como si no hubiese tenido bastante).

Hubo una fatal ocasión, en la que incluso llegué a vender mi alma a un invisible diablo por volver con él. ¿Cómo se me pudo ocurrir eso? Mucho más tarde, entendí que las palabras son poderosas y que se ha de tener cuidado con lo que se dice y con lo que se desea, así como también se ha de tener mucho cuidado de como se toma una lo que se le dice. Desde aquel día pagué caro su precio, pues lo cierto es que mi alma estuvo un tiempo en posesión del maligno. Hube de perderlo todo y morir y renacer de nuevo para recuperarla. Lo más importante es que entendí que el alma es el más precioso regalo que nos da la vida y hemos de cuidarla sin cansancio y con tesón.

Cada abandono suponía una herida más profunda que la anterior. Y así una vez, y otra vez...hasta que mi ser se anuló completamente. Y ya no puedes más. Pero aun así sigues.

Un día, le dije que si yo alguna vez decidía abandonarlo no habría vuelta atrás, como así ha sucedido.

Pero yo no quería sentir este dolor ni hoy ni ahora. Pero el sol inclemente en mi caminar me ha traído esta faceta de mi vida a la memoria. Paseábamos los tres por las calles del trastévere romano y todo era hermoso. Hasta la decadencia de las ruinas  con la luz del sol lo era.

He perdido mucho tiempo hundida, lo gané reconstruyéndome, en lo que aún sigo.

Respirar hondo, hasta notar a veces en el corazón punzadas de las cicatrices. Las lágrimas se niegan a salir. No me extraña, lloré hasta quedarme seca.

Ya llevo tiempo redescubriendo algunas cosas que compartimos. Me falta la alegría y la chispa. Pero he ganado otras cosas. Mi respiración es mía y mi latido, pero sobre todo, es que mi alma vuela libre, aunque sea por esta solanera manchega.



viernes, 6 de mayo de 2022

He perdido el tiempo

 Renuncié a ti. Quise, por mi bien, que no fueses más que un recuerdo. Ahí, en ese instante de renuncia, murió mi esperanza.

Y cómo vivir esperanzada, sin el roce suave de tus labios al despertar.

Y cómo encontrar motivos para escribir, si tu no te encuentras detrás de ninguno de ellos.

Y cómo reconocerse una misma, que la vida no tiene substancia sin el azote de tu risa.

Ya no queda nada, me parece. Y, sin embargo, una vez, ardió mi memoria y tú eras el fuego, cada sílaba, cada énfasis y cada secreto.

Ocurre que hoy me aburro soberanamente, y cada vez que me sitia el hastío me acuerdo mucho de ti.

Me pregunto, qué dónde está toda esa disciplina mental que me había aplicado para alejarte de una vez por todas de mi mente y de mis pensamientos.

¡Bah! No ha servido de nada. Yo sigo erre que erre, con este sinsentido que es amarte.