miércoles, 16 de mayo de 2018

Y si la vida es un sueño, como dijo algún navegante atribulado.
Prefiero el trapecio, para verlas venir en movimiento.


Manolo García



Me das el mar



Me das el mar
en el arca de tu pecho.

La luna cómplice
nos cobija de las sombras.





sábado, 12 de mayo de 2018

Mañanitas

El tiempo se me escurre entre trigales,  malvaviscos y amapolas
La serpenteante brisa peina el curso de las horas.

Enferma de este tiempo que se escapa, me despojo del reloj de los  instantes vacíos
Con su infernal tic tac me aleja de los buenos sentimientos,
Ésos que peinan la grana de la espiga en movimiento.



Foto: Elisabetta Serra







Re encontrarme en cada sencillo acto.

Hace mucho, quizás demasiado, que tus ojos de mar reflejan otros cielos.
Y sin embargo, cada día te sigo añorando. 
Ahora todo es muy distinto, lo es hasta el recuerdo: ya no me permito soñarte apelando a la cordura que me queda.

Yo sé que algún día mis palabras volverán a tener alas y serán deliciosa caricia para mis actos.

Mientras tanto seguiré luchando por obviar esta densidad que se me figura tiene el aire que respiro.
Sorteo como puedo las dentelladas de la ansiedad, devorando mi tiempo. Pero sé que volveré a confiar, aunque ahora sólo sea a ratos, hasta que se restablezca la fortaleza de mi mente y luzca altiva la atalaya de mi cuerpo.

Durante un tiempo la escritura hizo mi realidad más hermosa y liviana, fluían las palabras y todo tenía continuidad de alguna manera.
Ahora pensar en escribir se ha convertido en la manera más eficaz para que no se me ocurra nada.

En este instante, te siento como un eco lejano entre los estertores de la angustia.
Y yo no quiero estar aquí, así, por eso ahora mismo marcho a otro lugar donde haya paz y menos duela la vida.

Marcho pues, marcho.







jueves, 3 de mayo de 2018

Desde que despertaba al alba, ella luchaba.

Él, con sus besos y caricias, la curaba.

Y continuan adelante gracias a todos los momentos de ternura que posibilitan los más deliciosos silencios.