lunes, 3 de octubre de 2016

En canal


Y siempre encontrarás el necesario calor al refugio de un alma abierta en canal a tu bendita presencia.

domingo, 2 de octubre de 2016

En abierto

Atrás quedó un avatar custodiado por una losa.
Atravesaste su umbral, con un cuerpo desvencijado y vacío.
Era el último límite que te condenaba al infierno.

Atraviesas su umbral. Y a cada paso, las luces se hacen más intensas y la visión más nítida.

Después, sucede que pierde el interés lo que ocurre a ras de suelo, detrás de todas esas puertas cerradas.

Comprendes que tu reino es la intemperie.
Lo sientes al caer en el abismo de un alma que habita en la tuya.
Sin entender porque y sin querer comprender.

Sientes como te atraviesa por completo la grandeza de la vida.
Eres leve.
Y gustas la verdadera riqueza: instantes de habitar espacios abiertos.

Sus labios son el cielo.
Su voz es la música.
Y sus latidos las notas más dulces del más preciado instrumento.





La gravedad es un invento terrestre



Un alma liberada de todo pensamiento no pesa.


 Que nada grave puede dañar el espíritu.

La química de un instante

Si no ardiere en la pira, algún día mi cuerpo se reducirá a descosidos, rotos y sedimentos.

Un desgarrón no es nada, al vencer el sufrimiento.

Que el dolor sólo hace más fuerte a un corazón de hierro.


sábado, 1 de octubre de 2016

Tu mirada

Es una delicia detenerse en cada una de esas cosas tan hermosas que hay dentro de tu mirada.
En ti, cada vez se expresa como algo nuevo.

Desde la más suave sutileza siento el vértigo que antecede a la caída en tu abismo.
La indescriptible dicha de cada momento de entrega. De ese precioso instante compuesto por muy poco y que transporta el espíritu tan lejos.

Me gusta detenerme en tu mirada y borrar contigo los contornos de lo poco que sabemos.

Y así dejar sólo las notas que componen su esencia. Sentir la música. Y bailar.












De la vid





En el silencio más obscuro
se produce la alquimia
de flamígera vida.

Entre las sábanas

A veces olvido que el camino al paraíso se encuentra dentro de la mente despierta.

Se recorre con las manos, al explorar los secretos de tu cuerpo, perfumado suavemente con miliares de besos.
Se ahonda en sus rincones con la punta de la lengua.

Es entre las sábanas, en el istmo de tu piel, que descubro un universo más allá de las estrellas.